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Sudación
Descripción
Etiología
Intervenciones
Intervenciones primarias
Sudaciones
Crisis vasomotoras
Intervenciones paliativas no específicas
Descripción
La fiebre y las crisis vasomotoras son algo común en los sobrevivientes de cáncer, desde los que se encuentran en un entorno adyuvante hasta los que viven con enfermedad avanzada. Los mecanismos fisiopatológicos son complejos. Las opciones de tratamiento cuentan con una base amplia como fármacos hormonales, farmacoterapias no hormonales y diversas modalidades de medicina integral.[1] Fisiológicamente, el sudor regula la temperatura central del cuerpo provocando la pérdida
de calor por evaporación transcutánea.[2,3] La sudación ocurre en estados
patológicos como la fiebre y en otros no patológicos como los ambientes cálidos,
el ejercicio y la menopausia. Se dispone de datos limitados que indican que entre un
14% y un 16% de los pacientes con cáncer avanzados que reciben cuidados paliativos sudan de
forma moderada a fuerte.[4-6] El sudor es parte del complejo de calor repentino
que caracteriza la inestabilidad vasomotora de la menopausia. Aproximadamente
dos tercios de las mujeres posmenopáusicas con historial de cáncer del seno sufren
crisis vasomotoras, y éstas están asociadas con sudores nocturnos en 44% de los
casos.[7,8] Para la mayoría de estas pacientes y para los pacientes con cáncer
de la próstata, la intensidad de estas crisis es de moderada a fuerte. Las
crisis vasomotoras molestas parecen ser menos frecuentes entre las mujeres
posmenopáusica sin antecedentes de cáncer del seno. Aproximadamente un 20% de
las mujeres sin cáncer del seno acuden al médico por padecer síntomas
posmenopáusicos, incluyendo aquellos relacionados con la instabilidad vasomotora.
Los síntomas vasomotores se resuelven espontáneamente en la mayoría de las pacientes de esta
población, y solo un 20% de las mujeres afectadas informan que padecen
molestias significativas 4 años después de su última menstruación.[9] A
diferencia de la población posmenopáusica sin anamnesis de cáncer del seno, la
intensidad del calor para las sobrevivientes de este cáncer no se reduce con el
tiempo. No se dispone de datos comparables para las mujeres con cáncer de mama metastásico. Tres cuartos de los hombres con cáncer de la próstata metastásico o
localmente avanzado tratados con orquiectomía padecen crisis vasomotoras.[10]
Etiología
Las sudaciones de los pacientes con cáncer pueden estar relacionadas con el
tumor, su tratamiento o con otros padecimientos no asociados (comórbidos). Este
síntoma es característico de ciertos tipos de tumores primarios, como el linfoma de Hodgkin, el feocromocitoma, y los tumores neuroendocrinos
funcionales (por ejemplo, los tumores carcinoides secretores). Entre otras causas
están la fiebre, la menopausia , la castración (para los
hombres), los fármacos, los trastornos hipotalámicos y los trastornos primarios
de sudación. La menopausia puede ser natural, quirúrgica o química,
la cual se puede deber en las pacientes con cáncer a la quimioterapia citotóxica,
la radiación o el tratamiento andrógeno. Entre las causas de la "menopausia
masculina" se encuentra la orquiectomía, el uso de hormonas que despiden
gonadotropina y el uso de estrógeno. Algunos fármacos relacionados con la
sudación son el tamoxifeno, los opioides, los antidepresivos tricíclicos y los
esteroides. Sin relacionarse con los efectos de la menopausia, las terapias con
hormonas, los modificadores de la respuesta biológica y los fármacos citotóxicos
asociados con la fiebre provocan sudores como resultado secundario.
Intervenciones
Al igual que las intervenciones con la fiebre, la base del manejo de las sudaciones y los sofocos son las intervenciones primarias enfocadas en la causa subyacente.
En el caso de no existir una terapia eficaz o de comenzarse tarde, son
importantes las intervenciones paliativas no específicas.
Intervenciones primarias
Sudaciones
Las intervenciones primarias para las sudaciones asociadas con la fiebre son
las enfocadas en la causa subyacente de la misma (para más información, vea la
sección sobre Intervenciones primarias). Las terapias antineoplásicas eficaces
controlan los sudores asociados con la recidiva o evolución del tumor. Los
análogos de la somatostatina son el tratamiento primario para los rubores y
sudaciones asociadas con algunos tumores neuroendocrinos.
Crisis vasomotoras
Estrogenoterapia sustitutiva
La estrogenoterapia restitutiva controla eficazmente las crisis vasomotoras asociadas con estados posmenopáusicos biológicos o relacionados con el
tratamiento en la mujer. El mecanismo de acción propuesto para la restitución de estrógeno en el mejoramiento de las crisis vasomotoras, es mediante el aumento del umbral temperatura-sudor de la temperatura corporal base;[11] sin embargo, muchas mujeres tienen contraindicaciones relativas o
absolutas a dicha terapia. Los sobrevivientes del cáncer de mama y sus médicos suelen creer que hay un riesgo mayor de sufrir recidivas o cáncer de mama de novo cuando se utiliza el tratamiento de sustitución hormonal, y difieren el manejo hormonal de los síntomas posmenopáusicos. Solo hay una cantidad mínima de información metodológica sólida que evalúa el riesgo de cáncer de mama relacionado con el tratamiento de sustitución hormonal en la mujer saludable, a pesar de que hay consideraciones científicas básicas contundentes que indican un posible vínculo con dicho riesgo.[12] En mayo de 2002, la Iniciativa de Salud de la Mujer (WHI, por sus siglas en inglés), un amplio ensayo aleatorio controlado a placebo sobre los riesgos y beneficios del estrógeno y la progestina en la mujer posmenopáusica saludable, se concluyó prematuramente después de un seguimiento promedio de 5,2 años (±1,3) a causa de la detección de un aumento de 1,26 veces para el riesgo de cáncer de mama (intervalo de confianza [IC] de 95% 1,00–1,59) en las mujeres que estaban recibiendo tratamiento de sustitución hormonal. Los tumores de las integrantes del grupo que recibían tratamiento de sustitución hormonal eran ligeramente mayores y estaban en estadios más avanzados que los de las mujeres que recibían un placebo, observándose un aumento considerable y de significación estadística en el porcentaje de mamografías anormales durante el primer examen sistemático anual; un incremento como éste puede dificultar el diagnóstico de cáncer de mama y ser la causa de diagnósticos en estadios más avanzados.[13,14] Estos resultados están respaldados por un estudio de población de casos frente a control que indica un riesgo mayor de cáncer de mama de 1,7 veces (IC de 95%; 1,3–2,2) en las mujeres que utilizan tratamiento de sustitución a base de una combinación de hormonas. El riesgo de padecer de carcinoma lobular invasor aumentó 2,7 veces (IC de 95%; 1,7–4,3), el riesgo de carcinoma ductal invasor, 1,5 veces (IC de 95%; 1,1-2,0), y el riesgo de cáncer de mama con receptor estrogénico positivo y receptor de progesterona positivo aumentó 2,0 veces (IC 95%; 1,5–2,7). Este riesgo más alto es mayor para los tumores lobulares invasores y en las mujeres que usaron tratamiento de sustitución hormonal durante períodos más largos de tiempo. No se observó aumento del riesgo con la terapia de estrógeno sin oposición.[15] La información muy limitada que tenemos a nuestra disposición no indica un aumento del riesgo de recidiva del cáncer de mama con el uso de estrógeno como fármaco único en los pacientes con antecedentes de cáncer de mama.[16,17]
Otras intervenciones farmacológicas
Se han evaluado numerosos tratamientos farmacológicos sin estrógeno para el manejo de sofocos en las pacientes de cáncer de mama.
Entre las opciones con eficacia
probada están los andrógenos, los fármacos progestacionales, gabapentina, los inhibidores selectivos de la
recaptación de la serotonina (ISRS), los agonistas α-adrenérgicos (es decir, metildopa, clonidina transcutánea), los bloquedores β, la
veraliprida (un fármaco antidopaminérgico) y la vitamina E. La eficacia inferior
y los efectos secundarios limitan el uso de mucho de estos fármacos. Una serie
de estudios doble ciego controlados a placebo sugiere que las dosis bajas de
acetato de megestrol (es decir, 20 mg por vía oral dos veces al día) y los ISRS son algunos de los
fármacos más prometedores para el manejo de las crisis vasomotoras en esta
población. Datos limitados indican que ciclos breves de acetato de medroxiprogesterona intramuscular pueden tener cierta incidencia en el manejo de las crisis vasomotoras.[18] Se desconoce el riesgo relacionado con el uso de la progestina.[12] Se ha mostrado que la venlafaxina, un inhibidor de la recaptación de la serotonina y norepinefrina causa una disminución en la severidad e intensidad de las crisis vasomotoras en un 60%. La dosis óptima indicada en estos ensayos es de 75 mg de la formula de acción prolongada dos veces al día.[19-26] Un ensayo aleatorio, doble ciego, controlado con placebo que evalúa el uso de dosis autorreguladas de paroxetina para el tratamiento de las crisis vasomotoras relacionadas con la menopausia en una población general de mujeres indica que este ISRS puede desempeñar una función importante en el manejo de las crisis vasomotoras.[27] Un ensayo aleatorio controlado con placebo (URCC-U2101), de gabapentina en mujeres con cáncer del seno (mama) indica que la gabapentina en dosis de 900 mg por día puede resultar eficaz en la disminución de la frecuencia y gravedad de los sofocos.[28] En un ensayo aleatorio en fase III (NCCTG-N03C5) con gabapentina solamente (900 mg diario o 300 mg tres veces al día) versus gabapentina conjuntamente con un antidepresivo en mujeres cuyas crisis vasomotoras no han sido controladas de forma adecuada solamente con antidepresivos, el uso de gabapentina dio como resultado una mediana de reducción en la frecuencia y puntaje de las crisis vasomotoras de aproximadamente 50%, independientemente de si se continuó con el antidepresivo. En otras palabras, en las mujeres que estuvieron usando antidepresivos exclusivamente para el manejo de crisis vasomotoras, y cuyo manejo no era adecuado, la iniciación de gabapentina con la descontinuación del antidepresivo, no proveyó resultados inferiores a aquellos obtenidos con la terapia de combinación, lo cual resultó en la necesidad de menos medicación.[29] El estudio piloto abierto (n = 30) sobre el uso de levetiracetam para el manejo de las crisis vasomotoras en las mujeres con antecedentes de cáncer de mama, así como las que experimentaban la menopausia natural, indica que también puede desempeñar una función en el manejo de las crisis vasomotoras. Si bien hubo una tasa alta de deserciones del estudio debido a los efectos secundarios, el sistema citocromo P450 no metaboliza el levetiracetam y este no tiene ninguna interacción conocida con el tamoxifeno; por consiguiente, se justifica una evaluación más intensiva sobre su eficacia.[30] Un estudio aleatorio bien diseñado, doble ciego, cruzado (NCCTG-N01CC), controlado con placebo con cohosh negro o cimicifuga racemosa en mujeres con antecedentes de cáncer de seno (mama) llevado acabo con una metodología similar a aquella utilizada con los ISRS no muestra prueba de beneficio.[31] De forma similar, dos estudios aleatorios controlados con placebo en sobrevivientes de cáncer de mama no mostró beneficio alguno entre la soya y el placebo en el alivio de las crisis vasomotoras.[32,33]
Interacción farmacológica
Muchos de los ISRS pueden inhibir las enzimas del citocromo P450 involucradas en el metabolismo del tamoxifeno, fármaco que se utiliza comúnmente en el tratamiento del cáncer de mama. Cuando se usan los ISRS, se debe notar las interacciones entre fármaco y fármaco. El tamoxifeno, el cual se usa en el manejo del cáncer de seno (mama), se metaboliza mediante el sistema enzimático del citocromo P450, específicamente el CYP2D6. El CYP2D6 de tipo natural, metaboliza el tamoxifeno a un metabolito activo, 4-hidroxi-N-desmetil-tamoxifeno, también llamado endoxifeno. Un ensayo que evaluó los efectos de la administración conjunta de tamoxifeno y paroxetina, un inhibidor del CYP2D6, sobre el metabolismo del tamoxifeno encontró que la administración conjunta con paroxetina produjo concentraciones reducidas del endoxifeno. La magnitud de la reducción fue mayor en las mujeres con el genotipo de tipo salvaje CYP2D6 que en las que tenían un genotipo variante (P = 0,03).[34] En un estudio de observación con 80 mujeres que se iniciaban en la terapia con tamoxifeno adyuvante para cáncer del seno recién diagnosticado, los genotipos variantes CYP2D6 al igual que el uso concomitante de los ISRS CYP2D6 dieron como resultado una reducción en las concentraciones de endoxifeno. Los genotipos variantes CYP2D6 no producen enzimas CYP2D6 funcionales.[35] Las implicaciones clínicas de estas modificaciones y de otros genotipos CYP2D6 [36] no se han dilucidado aún, pero la interacción farmacocinética entre el tamoxifeno y los antidepresivos más nuevos utilizados para tratar sofocos merece mayor estudio.[37] De la misma forma, el riesgo del uso del fitoestrógeno de soya en la recidiva o evolución del cáncer de mama aún no ha sido clarificado. Los fitoestrógenos de soya constituyen estrógenos débiles que se encuentran en los alimentos vegetales. Los modelos in vitro indican que estos compuestos tienen un efecto bifásico en la proliferación de células mamarias que depende de la concentración intracelular de fitoestrógeno y estradiol.[38]
Métodos conductuales
Los métodos de modificación de conducta
como modalidad primaria o adjunta también pueden desempeñar una función en el manejo de
las crisis vasomotoras. Muchas mujeres con cáncer del seno muestran interés por
saber más sobre los métodos de modificación de conducta y otros métodos
complementarios y alternativos para el manejo de dichas crisis. La enseñanza de
técnicas de relajación han mostrado reducir la intensidad de las crisis de las
mujeres posmenopáusicas con buena salud que fueron distribuidas al azar a un grupo de enseñanza de técnicas de respuesta
a la relajación, a un grupo de intervención con placebo o a un grupo de control.[39] Las investigaciones futuras sobre el manejo de las crisis vasomotoras, pueden recibir ayuda del desarrollo de herramientas de evaluación psicométricamente sólidas, como la Escala de Interferencia Diaria de las Crisis Vasomotoras.[40]
Cáncer de próstata
Los datos relacionados con el manejo de la fisiopatología de los sofocos en hombres con cáncer de la próstata resultan escasos. Lo exiguo de estos datos indican que los sofocos se relacionan con las concentraciones de hormonas masculinas, lo cual ocasiona inestabilidad en el centro hipotalámico termorregulador de forma análoga a los mecanismos propuestos sobre los sofocos que se presentan en las mujeres. Al igual que las mujeres con cáncer del seno (mama), los sofocos afectan la calidad de vida de los hombres con cáncer de la próstata que reciben terapia antiandrogénica. El neuropéptido vasodilator, péptido relacionado con el gen de la calcitonina, puede ser un instrumento en el origen de los sofocos. Entre las formas de tratamiento tenemos estrógenos, progesterona, ISRS y el acetato de ciproterona el cual es un antiandrógeno. Este último no está disponible en los Estados Unidos. Los estudios pilotos sobre la eficacia de los ISRS paroxetina y fluvoxamina indican que estos fármacos disminuyen la frecuencia y gravedad de los sofocos en hombres con cáncer de la próstata.[41,42] Al igual que en el caso de las mujeres con tumores sensibles a las hormonas, hay preocupación sobre los efectos del uso de hormonas en los resultados del cáncer de próstata, además de otros efectos secundarios que han sido descritos en forma detallada.[43]
Intervenciones paliativas no específicas
La experiencia clínica indica que el bloqueador de H2 cimetidina puede ser útil
en el manejo de los sudores asociados con el cáncer. Dada la acción vascular del
5-hidroxitriptamina, los análogos de la somatostatina pueden desempeñar una función en el manejo no
específico de la sudación. Otras recomendaciones incluyen el uso de ropa poco
ceñida, ropa de algodón, ventiladores y métodos de modificación de conducta. Ya
no se recomienda el uso de dosis bajas de tioridazina para el manejo de la
sudación en pacientes con cáncer avanzado debido a informes sobre arritmias, "torsade de pointes" [44] y muerte súbita.[45]
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